Los 5 errores de impresión más habituales (y cómo evitarlos)

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Preparar un archivo para imprimir parece sencillo. Sin embargo, hay pequeños detalles que pueden cambiar bastante el resultado final.

Por eso, antes de enviar tus archivos, conviene revisar algunos puntos básicos. Estos son los 5 errores de impresión en imprenta más habituales y qué puedes hacer para evitarlos.

1. Imágenes con baja resolución

Una imagen puede verse perfecta en la pantalla y, aun así, quedar pixelada al imprimirla.

Esto ocurre sobre todo cuando se utilizan imágenes descargadas de internet, capturas de pantalla o archivos demasiado pequeños para el tamaño al que se van a imprimir.

Lo recomendable es trabajar con imágenes de buena calidad y con una resolución adecuada al formato final. Como referencia, en muchos trabajos de impresión se utiliza una resolución de 300 ppp.

Antes de enviar el archivo, comprueba que las imágenes mantienen suficiente calidad al colocarlas en el tamaño definitivo.

2. No dejar margen de sangrado

El sangrado es ese pequeño margen que se añade alrededor del diseño y que permite cortar el papel sin dejar bordes blancos.

Si el fondo, una fotografía o cualquier otro elemento llega hasta el borde, debe extenderse también hasta la zona de sangrado. De esta forma, aunque exista una pequeña variación durante el corte, el resultado seguirá siendo correcto.

Es un detalle especialmente importante en tarjetas, flyers, folletos, carteles y cualquier pieza en la que el diseño llegue hasta los extremos.

Prepara el documento con el sangrado que requiera el trabajo y evita colocar textos o elementos importantes demasiado cerca de la línea de corte.

3. Diseñar en espacio de color RGB en lugar de CMYK

Las pantallas trabajan normalmente en RGB, mientras que la impresión utiliza CMYK. Por eso, algunos colores pueden cambiar cuando el archivo pasa del entorno digital al papel.

Para trabajos destinados a impresión, lo recomendable es preparar el documento en CMYK y revisar los colores antes de generar el archivo definitivo.

Así tendrás una referencia mucho más cercana al resultado que puedes esperar sobre papel.

4. No convertir las tipografías en curvas (o trazados)

Si la fuente utilizada no está instalada o no se incorpora correctamente al documento, puede sustituirse por otra diferente. El diseño cambia y, en algunos casos, puede incluso modificar la distribución de los textos.

Una forma de evitarlo es convertir las tipografías en curvas o trazados antes de enviar el archivo final. De esta manera, las letras pasan a comportarse como elementos gráficos y no dependen de que la imprenta tenga instalada esa fuente.

Eso sí, guarda siempre una copia editable del diseño antes de convertir los textos, ya que después no podrás editarlos como texto de la misma manera.

5. Enviar archivos en formatos no profesionales

No todos los formatos son adecuados para llevar un diseño a imprenta.

Enviar una captura de pantalla, un documento de Word o una imagen comprimida puede provocar problemas de calidad, fuentes, colores o proporciones.

Para trabajos profesionales, lo habitual es preparar un PDF correctamente configurado para impresión. Dependiendo del proyecto, también pueden utilizarse otros formatos profesionales de diseño.

Antes de enviar el archivo, revisa también que el tamaño sea el correcto, que todos los elementos estén incluidos y que el documento tenga la configuración necesaria para su impresión.

Si tienes dudas sobre cómo preparar un trabajo concreto, puedes consultar los diferentes servicios de impresión de Solprint y comprobar las opciones disponibles para cada tipo de proyecto.

Una revisión antes de imprimir puede evitar muchos problemas

La mayoría de estos errores son fáciles de evitar si se revisa el archivo antes de enviarlo.

Son cinco pasos sencillos que pueden marcar la diferencia entre un archivo que necesita correcciones y uno preparado para imprimir.